LA SEGURIDAD EN EL AMBITO AMBIENTAL, COMO DESARROLLO SUSTENTABLE PARA HACER FRENTE A LAS NECESIDADES DEL PRESENTE, SIN PONER EN PELIGRO LA CAPACIDAD DE LAS FUTURAS GENERACIONES

Por: Lcdo. CC Luis Yánez Rondón

El estado Venezolano garantiza la protección del ambiente como deber constitucional enmarcado en nuestra Carta Magna, Capitulo IX, Articulo 127 y 129 (CRBV 1999), que versa sobre los derechos ambientales, manifestando la obligación que tiene éste junto con los ciudadanos a proteger el Ambiente, con el fin de asegurar el desarrollo sustentable de la República, consciente que el obstáculo más terrible para la construcción a largo plazo de una vida social digna, tiene que ver con el deterioro irreversible del medio ambiente.

Los inadecuados patrones de producción y consumo del mundo industrializado son los responsables directos o indirectos de los principales problemas ambientales globales, entre los que se destacan: 1) La degradación de los suelos. 2) La deforestación indiscriminada (tala y quema). 3) La disponibilidad y uso irracional del agua. 4) La contaminación ambiental en sus diferentes modalidades (desechos sólidos, aguas servidas, polución, contaminación sónica, etc). 5) El agotamiento de la capa de ozono. 6) El cambio climático. Y 7) La pérdida de la biodiversidad entre otros.

Aunado a éstos, se le suma la minería, el comercio ilegal de la fauna y flora, la construcción de diversas infraestructuras sin estudio de impacto ambiental, las actividades de subsistencia de las comunidades indígenas y las catastrófes naturales, cuyo impacto convergen en toda una problemática existencial, que tiene una compleja interrelación entre sí, afectando de manera significativa la calidad de vida de la población y los recursos vinculados directamente con el desarrollo económico y social del país.

En general el potencial ambiental, como parte integrante del poderío nacional, es garantía mediante el cual se realizan acciones de políticas públicas, en aras de la seguridad de la Nación; caracterizándose por la posibilidad del Estado Venezolano de emplear racionalmente los recursos naturales, la diversidad biológica, la participación ciudadana, para disfrutar de un ambiente seguro, sano y ecológicamente equilibrado, dentro del marco jurídico y el sistema institucional establecido, con el enfoque integral de ecosistemas, que garanticen el desarrollo sostenible de nuestra tan amada Venezuela.

Para finalizar, lo reflexivo de este artículo consiste en hacer conciencia propia como individuo, de nuestro actuar y accionar dentro de una sociedad convulsionada por el consumismo, elevado nivel de estrés y sustitutiva de manera inconsciente por la aparición de una cultura de antivalores, que rayan en los infames vicios; los cuales más allá de proponer posibles cursos de acción, que faciliten soluciones potenc deiales a los niveles de crisis ambientalistas, lo agravan sumergiéndonos en un estado de letargo de adaptabilidad e irracionalidad.

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