Una viróloga que huyó de China asegura que el COVID-19 “no procede de la naturaleza”

La viróloga china Li-Meng Yan huyó en abril a Estados Unidos y desde entonces se ha hecho mundialmente conocida insistiendo en que su país ha mentido sobre el coronavirus, dijo, que “el virus no procede de la naturaleza ni salió del mercado de Wuhan” mientras reúne “pruebas sólidas” para demostrarlo.

La científica asiática en una entrevista concedida al diario ‘El Mundo’, afirmó que ya en diciembre de 2019 sabía sobre la facilidad con la que la Covid-19 se transmitía entre humanos y el gobierno chino sabía su peligro.

Yan indicó que estuvo en contacto con otros virólogos que estaban en china continental y tenían más información del virus. Contactó con un colega del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades del país que dio pie a las primeras sospechas: “Me contó que en Wuhan sabían ya que era un nuevo virus SARS y que incluso habían secuenciado su genoma completo”.

Este experto le dio “el dato más importante”, un clúster familiar: “Todos sabemos lo que eso implica: esta enfermedad se transmite de humano a humano”. Tras continuar con la investigación y hablar con otros compañeros, Li-Meng Yan detalló que le dijeron que “no entendían lo que estaba sucediendo en Wuhan y que China no estaba compartiendo la suficiente información para comprenderlo”.

“El mercado de Wuhan no es el origen del brote ni un animal salvaje el huésped intermedio. La Covid-19 no procede de la naturaleza. El mercado sólo es una cabeza de turco”, acotó.

“El Gobierno chino retrasó deliberadamente la información del virus. Durante semanas, negó que hubiera personal médico infectado mientras pacientes con síntomas permanecían en zonas comunes de los hospitales sin aislamiento y sin equipos de protección individual”, añadió en la entrevista.

Yan aseguró tener “los registros de las conversaciones” que mantuvo por chat y que “han sido comprobadas ya por el FBI”.

Li-Meng Yan, cuando averiguó que el virus se estaba transmitiendo muy rápido entre personas e informó de sus hallazgos al doctor Leo Poon, un presunto contratista de la OMS, este le pidió ocultar su investigación y que guardara silencio porque estaba poniendo en riesgo su vida, según sus declaraciones.

Él me pidió que tuviera cuidado. Que no tocara la línea roja, es decir, que no fuera contra los procedimientos del Gobierno de China y que no contradijera sus principios. Si no, me metería en problemas y podría ‘desaparecer’”, explicó la científica hace unas semanas, información que ha revelado ‘El Mundo’.

Su marido, que trabaja en el mismo laboratorio, descubrió que estaba enviando información al exterior, intentó convencerlo de huir, pero no quiso. Lo siguiente que supo al irse del país fue que la policía había visitado la casa familiar en la ciudad de Qingdao y unos agentes también inspeccionaron su apartamento en Hong Kong.

La OMS ha negado las acusaciones de la viróloga y ha matizado que “mucha gente trabaja para ellos como consultores”, pero no tienen datos que acrediten que Yan, como ella afirma, trabajara para un laboratorio de referencia de la organización especializado en virus y pandemias.

De la misma manera, el organismo afirmó recientemente que tampoco tiene en sus archivos datos sobre Poon, el supervisor de Yan.

Con información de El Mundo  La Sexta y Elinformador.com.ve